Esta la primera entrada que publico, pero creé el blog hace algunos años. No fue una buena idea, pues nació muerto. En aquella época no lo alimenté con entradas y quedó varado, en animación suspendida, en el Limbo de los Blogs Olvidados, flotando en el ciberespacio... Esperando, como HAL, que Bowman regresara y le dedicase un poco de atención...
Y así podría haber seguido más allá de mi vida, solitario, mudo, frío e inerte. Una de tantas, tantísimas, creaciones inútiles que las nuevas tecnologías nos permiten (nos animan a) crear. Pero no ha sido así... El Destino ha querido que una muerte le devuelva a la vida y, ahora sí, dé sus primeros pasos.
Hace unas semanas murió un buen amigo mío. Tenía problemas de salud. Le tuvieron que operar de una fractura en una pierna, y mientras se recuperaba de la intervención, su esposa murió de un derrame cerebral. La encontraron en su casa unos familiares. Al estar mi amigo con una pierna rota e inmovilizada, no pudo encargarse de las exequias, ni siquiera pudo asistir al funeral. Lo trasladaron a otro centro hospitalario más tranquilo para enfermos de larga duración y de cuidados paliativos. Fui a visitarlo a su ciudad 3 o 4 veces en cuanto me enteré de la noticia. Lo encontré avejentado, aunque parecía que su curación iba por buen camino, y resignado ante su desgracia. Aunque no sé nunca qué decir en situaciones similares (todas las palabras me parecen vanas e insustanciales) intenté animarlo o al menos distraerlo. Le llevé libros, cómics y películas -pues es/era un lector voraz-, para que las largas horas tumbado en la cama se le pasaran más rápido. El último día que lo vi estaba muy adormecido por los analgésicos o lo que le dieran para el dolor. Prácticamente se me durmió mientras hablábamos, así que le dije que descansara, que ya lo vería en la próxima visita.
Entonces comencé una nuevo trabajo, con un horario que me ocupaba más horas y no pude visitarlo hasta unos 15 días después. Le envié un mensaje para ver si le iba bien y me contestó que le habían trasladado y que lo iban a volver a operar en breve. "Bueno, tras la operación, cuando te veas con fuerzas, me paso a verte", le whatsappeé. Un par de días después me dijo que se encontraba "regular", y después nada. Silencio. Le mande unos cuantos mensajes más, pero no obtuvieron respuesta. Su whatsapp indicaba que llevaba varios días sin conectarse. Intranquilo, fui a ver si me enteraba de algo en el hospital, pero nada. Las leyes no permiten dar información de los pacientes si no eres familiar directo, por lo visto. Así que contacté con un amigo que es Policía Nacional y le pedí el favor de que intentara informarse. Logró enterarse de que ya le habían dado el alta. Pero eso me pareció raro, ya que su dolencia iba para rato. Al cabo de unos días la noticia de su muerte apareció en el facebook de un club de tiro con arco al que perteneció y del que fue fundador, treinta años atrás.
Fue extraña la sensación que tuve. Por una parte, mis pensamientos más funestos se habían convertido en realidad y, por otra, no terminaba de creerme lo que estaba leyendo en la pantalla del ordenador: mi amigo se había ido. Ya nunca más nos tomaríamos una taza de sus magníficos y variados tés, mientras conversábamos sobre la última serie que uno intentaba recomendar al otro, ni comeríamos bizcocho que elaboraba con las naranjas y limones que yo le llevaba de mis árboles, ni escucharíamos las músicas de las bandas sonoras de películas que nos entusiasmaban, ni... ya nada.
Ahora, cuando leo algún tebeo, libro, veo alguna película o serie, o escucho música que creo que le hubiera gustado, no puedo dejar de recordarle. Y eso me duele un poco, pero también me alegra un poco, porque mientras quede el recuerdo no creo que esté muerto del todo.
¿Y todo este rollo qué tiene que ver con el reinicio del blog? Ahora voy a compartir con quien quiera pasarse por aquí mis opiniones -absolutamente subjetivas- sobre libros, cómics, películas, series de TV... No va a ser un blog de crítica, aunque las habrá, sino más bien de sensaciones y emociones, de recuerdos que nos provocan esas obras,,, del porqué nos gustan o porqué nos disgustan o nos dejan fríos.
Intentaré no ser un plomo...
Palabra de NEMO
Fue extraña la sensación que tuve. Por una parte, mis pensamientos más funestos se habían convertido en realidad y, por otra, no terminaba de creerme lo que estaba leyendo en la pantalla del ordenador: mi amigo se había ido. Ya nunca más nos tomaríamos una taza de sus magníficos y variados tés, mientras conversábamos sobre la última serie que uno intentaba recomendar al otro, ni comeríamos bizcocho que elaboraba con las naranjas y limones que yo le llevaba de mis árboles, ni escucharíamos las músicas de las bandas sonoras de películas que nos entusiasmaban, ni... ya nada.
Ahora, cuando leo algún tebeo, libro, veo alguna película o serie, o escucho música que creo que le hubiera gustado, no puedo dejar de recordarle. Y eso me duele un poco, pero también me alegra un poco, porque mientras quede el recuerdo no creo que esté muerto del todo.
¿Y todo este rollo qué tiene que ver con el reinicio del blog? Ahora voy a compartir con quien quiera pasarse por aquí mis opiniones -absolutamente subjetivas- sobre libros, cómics, películas, series de TV... No va a ser un blog de crítica, aunque las habrá, sino más bien de sensaciones y emociones, de recuerdos que nos provocan esas obras,,, del porqué nos gustan o porqué nos disgustan o nos dejan fríos.
Intentaré no ser un plomo...
Palabra de NEMO
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